Registros akáshicos: cómo saber sobre tus vidas pasadas

La experta Laura Magallán dialogó con este medio, contó de qué se trata esta práctica, informó por qué resulta sanadora y relató experiencias que le llamaron la atención de algunas de sus consultas.

23 de noviembre, 2022 | 18.00

Laura Magallán es una instructora y consultora de registros akáshicos certificada por la Academia Holística Internacional y docente. La experta en disciplinas esotéricas dialogó con El Destape Web, explicó de qué se trata esta herramienta que conecta a las personas con sus vidas pasadas y relató experiencias llamativas que vivió en algunas consultas.

¿Qué son los registros akáshicos?

- Hay muchas acepciones y todas son válidas porque tienen que ver con nuestro grado de consciencia. La definición que logré en mi experiencia tiene que ver con que el akasha es la energía que contiene y sostiene todo lo que está en el universo, se le llama Éter también. Toda aquella energía que forma parte del universo es el akasha y en él quedan registradas todas las experiencias, las situaciones, tanto de las personas como de la plantas, animales, el aire que respiramos, las conversaciones que tenemos, nuestra ropa. Todo queda registrado en ese akasha.

Claro, la energía de las cosas que no tienen vida también queda registrada.

- Totalmente. 

Es como la energía que queda de una situación, ¿no?

- Exacto. Las huellas energéticas de esa situación. Para el akasha no existe el tiempo como lo concebimos nosotros (pasado, presente, futuro), sino que es todo al mismo instante porque en esa energía está todo registrado.

¿Cómo se hace para abrir esos registros?

- Hay diferentes maneras de acceso, distintas escuelas. Yo estudié en la academia holística, donde utilizamos simbología sagrada. En cada nivel de registros akáshicos, usamos un símbolo diferente de acceso. Hay otras escuelas que usan oraciones sagradas, meditaciones. Es indistinto, con lo que resuene cada persona. Ya estamos dentro del akasha, todos nosotros, por lo tanto somos como unos traductores de lo que está en forma de energía. Lo traducimos en lo que cada consultor o lector reciba: palabras, pensamientos, imágenes, emociones.

¿La existencia del akasha está comprobada científicamente? ¿Cómo se llegó a saber de su existencia?

- Científicamente creo que no. Pero sí hay rastros del akasha en la historia: en la Biblia, en El Libro de la Vida,en diferentes culturas se hace alusión a que hay un registro de la experiencias de nuestra alma. Por eso muchas personas tienen la idea de que el registro akáshico es como una gran biblioteca donde cada uno tiene su libro. La definición es de acuerdo a lo que a cada uno le cierre.

Científicamente que yo sepa no está comprobado, pero por mi experiencia te podría decir que tuve múltiples situaciones de aperturas de registros en las que la persona resonaba con lo que le llegaba de información.

¿Puede llegar a ser traumático abrir los registros?

- La energía del akasha es una energía de sanación, muy elevada, de amor incondicional, autorresponsabilidad y honestidad. No es una energía como para tener miedo. Si realmente se está accediendo a los registros akáshicos, es un reencuentro con la historia de nuestra alma. Muchas veces escucho que las personas dicen que les da miedo o que hicieron una consulta y lo que les dijeron los condicionó; en realidad el registro akáshico va a hacer que la persona tenga una mayor compresión del tema que esté tratando, no va a condicionarla.

En las consultas que yo he hecho, que son muchas, no he visto a ninguna persona traumatizada, al contrario, pero sí tengo noticias de que muchas personas tienen como miedo.

¿Suelen ser varias sesiones por persona o se requieren varias para culminar el proceso?

- Depende los temas que tengas que trabajar. Hay personas que no hacen ninguna sesión de registros en la vida, otras que solo hacen una, quienes hacen una cada año y otros cada dos o tres meses. Cuando alguien viene a una sesión de registros es porque ya ha probado otras disciplinas o porque no le encuentra el sentido a lo que le pasa. Una instancia de registros es para trabajar la esencia de nuestro ser, así que depende del interés de cada uno.

Se suele dar por un tema en particular de sus vidas que quieren ver de dónde viene, ¿no?

- Claro, por ejemplo, hay personas que tienen miedo a nadar y por ahí tuvieron una vida pasada en donde vieron a alguien ahogarse. Les queda ese miedo o temor al agua que viene de otras vidas y en esta reencarnación, que no han tenido traumas con el agua, igual lo tienen. También hay quienes no entienden por qué tienen un mal vínculo con alguien de su entorno y puede haber mandatos familiares, historias que se repiten o que venga de vidas pasadas. Hay personas que cargan con mucho enojo e ira desde pequeños y se debe a que en otra vida perdieron a toda su familia, entonces quedaron enojados y lo arrastran a esta. No solo el enojo sino el miedo a perder a su familia. 

A veces vienen por simple curiosidad igual, no necesariamente tenés que tener un conflicto. Hay personas que quieren saber si hay algún mensaje desde los registros para ellas, si hay algo que tendrían que ver y no lo están haciendo. Muchas veces no está tan claro lo que quieren saber, sino que quieren experimentar una consulta.

¿Cuáles son los cambios que va a notar una persona que arranca este tipo de disciplina?

- Generalmente lo que la persona hace es lograr una mayor compresión con las situaciones, una mayor compasión consigo misma y con las situaciones vividas, liberación. Comienzan a entender muchas situaciones y experiencias que les han pasado o por que aún no les han pasado.

¿En los últimos años hubo un auge en la demanda de esta disciplina?

- Sí, es verdad. Yo me empecé a interesar en esto hace casi 30 años y en ese momento le pregunté a una compañera de trabajo que tenía y me dijo que no me metiera con esto, que no era para cualquiera. Era muy raro escuchar registros akáshicos, de hecho hasta a mí me llamó la atención cuando lo escuché. Ahora hay como un boom, se puso de moda. Hay un mayor despertar; las generaciones jóvenes tienen mayor interés en lo espiritual, en lo que no llegan a comprender. Esta explosión de lo esotérico se debe a eso. Se permiten acudir a otras herramientas, disciplinas y terapias que no son las tradicionales.

Claro, hay menos prejuicio.

- Si, totalmente. Antes capaz que decías que ibas a hacer una consulta de tarot o una lectura de registros y parecía alguien raro, hoy está más naturalizado.

¿Qué experiencias que te llamaron la atención podés contar? Obviamente sin nombrar a nadie.

- Una vez hice una consulta como a las 9 de la noche y apenas entró la persona el lugar se inundó de un olor a cloro de pileta, fue una de las pocas experiencias con el olfato que tengo. Cuando pregunté en los registros qué era ese olor, que no podía ser de mi espacio porque ni siquiera había lavandina, me dijeron que tenía que ver con la pregunta que iba a hacer la persona. Lo que me preguntó fue a qué se debía su miedo al agua y lo que llegó del registro fue que siendo un niño había presenciado en una clase de nado sincronizado el fallecimiento de una de sus compañeritas y le había quedado ese trauma.

Otra vez fue cuando un señor que fue a una sesión apoyó las manos en el escritorio donde atiendo y estaban todas negras, como si estuvieran sucias de tierra o carbón. Me sorprendió porque a mí generalmente me llega más el pensamiento, la historia, no tanto con cosas así. Su primera pregunta tenía que ver con por qué tenía tanto enojo e ira en su vida. Los registros dijeron que él había perdido en un terremoto a toda su familia y el único que había podido salir vivo había sido él, por eso las manos sucias de escombros. Él en ese momento se puso a llorar y dijo que en esta vida su mayor temor era que su familia muriera en un terremoto y no entendía por qué, porque esta (Buenos Aires) no es una zona de terremotos. Para él fue liberador entender por qué tenía ese enojo y ese miedo. 

Una vez llegó a la consulta una señora y de repente se escucha afuera a alguien martillando y la mujer me dice que no podía con ese ruido. Yo preguntaba a los registros por qué se dio esa interrupción, qué eran esos ruidos, y de ellos me llegaba una persona dentro de una estatua de mármol, una mujer dentro de esa estatua. Fui a ver qué era ese ruido: era un chico que me pidió perdón, me dijo que pensó que no había nadie y que por eso había aprovechado la hora de la siesta. Cuando volví a la consulta, la mujer me dijo que tenía fibromialgia y que se sentía encerrada en su cuerpo. Ahí le cuento lo de la estatua, lo que me mostraba el registro. Me dijo que se sentía exactamente así: que sentía que cuando iba a hacer un movimiento se chocaba con algo. 

¿El hecho de entender la raíz de los problemas puede ayudar a curarlos?

- Es liberador. La persona muchas veces no entiende por qué tiene una enfermedad, por qué tiene bronca, por qué se siente angustiado toda su vida. El hecho de poder entender ya es una sanación. Por supuesto que el registro le va a dar alguna actividad para seguir trabajando eso, si es que la persona quiere. Yo suelo acompañar a la persona después de la consulta, porque está genial saber qué pasó en otras vidas pero qué hacemos con eso. Está bueno tener algo más, darle recursos y acompañarla. Se trata de que la persona logre tener los recursos de sanación por sí misma. 

¿Cómo solés recibir la información que te manda el akasha? ¿Imágenes, sonidos?

- Un poco de todo, depende de la persona que esté en la consulta. Si es alguien que se dedica a la música, puede ser a través de letra, de pinturas, de música. Generalmente mi forma es el relato de la historia. Enseguida hay una historia que aparece. También mucho emocional, que vivo el sentimiento que tiene esa persona. Con todos los sentidos y también con forma de relato, de visualización.

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